La tolerancia al fracaso en el fútbol

Estamos criando futbolistas sin tolerancia al fracaso.

En este blog quiero transmitir la siguiente información y es: No estamos educando a nuestros hijos para el fracaso.

No estoy diciendo que hay que entrenar para fracasar, que no hay que luchar, que hay que ser conformista. Me avanzo a todo eso por si acaso.

Quizá estas palabras son muy contundentes, trataré de explicar. Lo que se entiende por fracaso es en realidad no asumir un objetivo antes marcado. Podemos dar las vueltas que queramos, buscar sinónimos, adjetivos y todo junto, pero el resumen es que llamamos fracaso a algo que no nos sale como teníamos previsto, a algo que nos dijeron que teníamos que lograr, a algo que mi amigo o compañero ya tiene.

El problema viene cuando encima te culpabilizas y no reparas en que quizás hay límites, que quizá no es el momento ni el tiempo adecuado, quizá es una meta irreal, mil situaciones que se dan y se te escapan (normalmente es la suma de varia de ellas), pero piensas que es por tu culpa, tu dichosa culpa.

Te diré algo:

El “fracaso” es el mejor momento para mejorar, para crecer, para conocerse y rectificar, para persistir, es el momento donde asumimos que somos seres imperfectos y que vivimos en un mundo imperfecto.

El error número uno en el fútbol es que educamos a los futbolistas para no asumir el fracaso, la derrota. No hay orgullo en la derrota decían. Y la única verdad más absoluta es que la derrota y el fracaso forman parte del progreso y que en el fútbol supuesta mente perderás más que ganarás.

Dejemos de una vez por todas de comparar el fútbol de élite y fútbol base, ¿porque hablamos igual? ¿Entrenamos igual? ¿Educamos igual?

Vamos a aprender a educar, a asumir un cambio del entrenador aunque sea el pichichi, a tener normas, asumir que ese día no estamos a nuestro nivel y re adaptarnos para lidiar con el “fracaso”.

Y si, encima disfrutarlo…

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